18 octubre, 2008

Revelaciones

En la noche a tu lado
las palabrs son claves, son llaves.
el deseo es rey.
Que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones
.

(Alejandra Pizarnik)


Escuché este poema al iniciar una noche de poesía, Cuando vos escuchaste este poema, te acordás? chiquita o no? Sucedió en Barranco, y vos eras una locura ibas por todo lado. Te cambiaste cinco veces de lugar y yo te obserbaba. No sabía quién eras, sabés pensé que estabas loca y de remate. Ahora sé que estás loca. Con esa locura que sólo tenés tú. Unica. Envidiable locura de nacimiento. Un amiga tuya me dijo secretamente: que todos los creativos están locos y que tu pertenecés a esa estirpe. La de los desquiciados, a veces gritás de alegría o te escondés en una esquina en el piso abrazada a tu piernas como te encontré una vez hace muchos años. Cada día te sueltas o te metes en tu caparazón. Creías que nunca saldrías, ahora vos estás lejos... llejaste de algún modo... Te conozco casi quince años y es una eternidad. Yo prometí no quererte, porque decís siempre que sos muy mala. No sólo sos una loca sino también mala. Mentiste. No conozco ser más detallista que tú, ni más comprensivo ni más tierno. Sé que quieres ser muy mala porque sentís; conozco tus ojos tristes, tan expresivos, qué ojos. Como decirle No a esos ojos. Imposible. Eres la mujer más endemoniadamente y hermosamente loca que conozco. Sabés te mentí, no cumpliré mi promesa te querré de igual modo. Te acordás de una tarde en un parque por Wilson, cerca al Museo de Lima. Eramos cinco y armamos un grafitti, no recuerdo el motivo; no quisiste hacer nada esa tarde y te pusiste en la escalera a subir y bajar varias veces. Te pedimos que dejaras algo, fastabas sólo vos y dijiste, cómo fastidiada "qué quieren, no me da ganas", te reclamamos y te dijimos que no grites (así te convertís muchas veces). Te paraste y escribiste aún costado del grafitti: estoy siendo obligada a escribir y lo único que quiero es subir y bajar. Sabés hace unos meses ví el grafitti todo amarillento pegado a un costado, tu letra estaba aún borrosa en el papel. Y miré eran como 20 escaleras y las subí y las bajé un par de veces. Me localicé en tu universo y me reí como loco a solas. Muchos se voltearon a mirarme, pero no me importó. Me sentía pegado, aún me siento pegado. Me permitís decirte una cosa, busco una loca muy mala. Si la encontrás, décile que la espero hace muchos años. Desde la primera vez que se cambio de asiento no la alejé de mi mente. Y que el lugar que ella quiera estará vacío, si ella quiere ese asiento y que no le preocupe verlo ocupado porque inmediatamente quedará libre.