23 octubre, 2008

Un poema que desnuda el alma

DESNUDA (Roque Dalton)

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos me ladran.

Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando nacistes de nuevo entre mis piernas.

(El Turno del Ofendido, Cuba, 1962, II Por el ojo de la llave )


Increíble poeta, puedo ser ingenuo pero así me sentí al leer este poema,
tener a la mujer que sea ama e imaginar todo aquello.
El tomar su cuerpo como una copa de vino probar su aroma,
no podés dejar de imaginartela al leer estos versos que tienen mucha expresión. No soy un crítico ni nada parecido pero cierro los ojos y recorro la piel de la mujer que quiero.
No me negás que es una maravilla.