19 noviembre, 2008



" La borró de la fotografía de su vida no porque no la hubiese amado, sino, precisamente, porque la quiso. La borró junto con el amor que sintió por ella. La gente grita que quiere crear un futuro mejor, pero eso no es verdad, el futuro es un vacío indiferente que no le interesa a nadie, mientras que el pasado está lleno de vida y su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo.
Los hombres quieren ser dueños del futuro sólo para poder cambiar el pasado. Luchan por entrar al laboratorio en el que se retocan las fotografías y se rescriben las biografías y la historia."
Milan Kundera


La conozco hace años, es de esas mujeres que uno tiene que verlas en donde estén sentadas o paradas o simplemente caminando. No tiene una belleza extraordinaria pero no deja de ser hermosa, imposible no verla. Su cabello tiene los enrededos de su mente. Su belleza es perceptiva (eso dice un amigo con el que viajo, mi compadre de fiesta). Es delgada y pequeña y tiene esa mirada turbia entre lasciva y niña, que acondiciona con sólo mirarte. Ella desconfía de su sombra y sesea al hablar (ella lo niega rotundamente). Ella detesta mis íes típicos de porteño y se ríe abiertamente de mis bromas. Siento que la voy a perder para siempre y a veces creo que no es el momento para nosotros.

Ante ayer tuvimos una conversación rarísima sobre las cosas que están pasando, me dijo que quisiera tener sus cosas cerca de ella, sus libros y todo lo que necesita para avanzar. El futuro siempre le he tenido miedo al futuro. Sin embargo, me sentí extraviado e integrado a sus cosas. Este pedazo de texto de Kundera lo tomé de uno de sus libretas. Me encontró escribiéndolo y me dijo que debería leer la novela de Kundera en vez de tomar pedazos y yo que le podía decir nada a esos ojos de avellana que me arrancó de mis manos y me preguntó y tú a quién quieres borrar de esta tierra? Quería decirle a ella, pero sería mentirle...

No sé porque pongo todo esto tal vez porque aquí puedo decir lo que pienso sin ser criticado ni nada, y sí te quiero borrar de mis pensamientos de mi vida, pero estás como un tatuaje pegada a todo lo mío, incluso a mi nombre y a todo lo que me rodea en este momento.

Evité lo porteño para que no rías y leas como solés hacerlo, seguro cerrás lo ojos y cogés tu cabeza.
E.