25 junio, 2011

Carta 3

Te llamé invariables veces y sólo el teléfono callado me mandaba al contestador. Me pregunto que es de tu vida?  Ahora que estamos tan alejados uno del otro y nuestras tertulias no están presentes. Dónde puedo ubicar mis recuerdos si tú no los ves como tuyos.

A veces siento que estoy estancado en mar de pesadumbre donde soy el único que gira y tú eres la titiritera que jala los hilos, pero sé por otra parte que no eres así, simplemente estás metida en tus nostalgias en tu desvelo en tus malos sueños en tu mirada.

Quisiera cambiar el tiempo y que me escucharas, sé que no viene al caso. Porque cuando uno ama, ama ciegamente. Espero con el destino en la mano, con la pretensión de crear una luz que tú necesites, donde tú respires por mi boca y yo ilumine tu fuego apagándolo con mis besos. Tu fuego, todavía hirviente en tu piel, dame sólo un segundo para amarte y verás que el resto sólo fue una ilusión, un pesadilla un mal recuerdo.

Yo estaré aquí a distancia, separado de tiempos y espacios, esperándote como siempre.

Esteban